Hablar sobre la vida cotidiana

Desahógate y descansa.

Creemos que las personas necesitamos ser escuchadas. Hablar y que nos escuchen nos hace sentir bien, nos ayuda a solucionar nuestras preocupaciones y a entender la vida, además, hablar nos quita pesos y cargas. Aunque hablemos con nuestra familia y amigos, algunas veces, esto parece insuficiente, entonces, pensamos que hablar con un psicólogo puede ser la solución. Por esta razón, hemos pensado este espacio para hablar de las preocupaciones de la vida diaria, del miedo que nos da equivocarnos, del dolor que nos deja que alguien se vaya, de las peleas que tenemos en casa, de los sueños no cumplidos, y de todas las demás cosas que cada quién lleva en su cabeza y su corazón. Esta es una invitación a conversar para entender la vida, así de simple, quizás una forma de prevenir que las cosas empeoren.

Un discípulo llegó muy agitado a la casa de Sócrates y empezó a hablar de esta manera:

  • ¡Maestro!, quiero contarte cómo un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia.
  • Sócrates lo interrumpió diciendo:
  • ! Espera ! ¿Ya hiciste pasar a través de las tres bardas lo que me vas a decir ?
  • ¿ Las tres bardas?
  • Si – replicó Sócrates,- la primera es la VERDAD.
  • ¿Ya examinaste cuidadosamente si lo que me quieres decir es verdadero en todos sus puntos ?
  • No… lo oí decir a unos vecinos…
  • Pero al menos lo habrás hecho pasar por la segunda barda que es la BONDAD.
  • ¿ Lo que me quieres decir es por lo menos bueno ?
  • No, en realidad no; al contrario…
  • ! Ah ! – interrumpió Sócrates. Entonces vamos a la última barda. ¿Es NECESARIO que me cuentes eso?
  • Para ser sincero, no; necesario no es.
  • Entonces – sonrió el sabio.
  • Si no es verdadero, ni bueno, ni necesario.. sepultémoslo en el olvido…

- Las tres bardas de Sócrates, Anónimo.

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